Manifestar desde la certeza: el arte de pedir como si ya estuviera en tu casa

Si alguna vez has manifestado “medio insegura”, como cuando pides un favor pero ya estás mentalmente disculpándote… este artículo es para ti.

Porque sí, pedirle al universo con miedo es como decirle a un mesero:

“¿Me puede traer un matcha? Pero si no hay… pues no importa… lo que usted quiera… o una coca… o nada… ya mejor no, gracias.”

Y el universo, confundidísimo, te manda exactamente eso: nada. 😅

Hoy vamos a aprender a manifestar desde la certeza, como la mujer magnética, clara y poderosa que sí eres.

¿Qué es manifestar desde la certeza?

Manifestar desde la certeza es cuando estás tan segura de que algo viene…

que tu energía ya lo da por hecho.

No es esperanza.

No es fe cieguita.

Es certeza, la vibra espiritual equivalente a cuando sabes que pediste comida y ya escuchaste la moto del repartidor.

Tú no dices:

“¿Y si no llega?”

“¿Y si nunca me lo traen?”

No.

Tú ya tienes listo el plato, el limón, la salsa… porque ya viene.

Eso es certeza.

¿Por qué la certeza sí funciona (y la duda no)?

Porque la duda es una cancelación energética.

Ejemplo de duda disfrazada:

“Sí quiero una pareja sanita, alineada, amorosa… peeeero la verdad ya no sé si eso exista.”

El universo: ¿La mando o no la mando? 🤨

Ejemplo de certeza real:

“Mi pareja ya existe, ya nació, ya está viva y caminando en algún lado… solo estamos haciendo zoom in para encontrarnos.”

El universo: ACTIVADO. EN CAMINO. PREPÁRATE, REINA.

La certeza se siente en tu cuerpo

Aquí entra un ejemplo poderosísimo:

Cuando vas a tomar un Uber y dice “Llega en 3 minutos” tú NO:

• le rezas

• lloras

• dudas

• cuestionas tu merecimiento de transporte

Tú simplemente esperas.

Con certeza.

No estás en:

“¿Y si nunca llega mi Uber? ¿Y si no soy digna de que un carro me recoja? ¿Y si se pierde?”

JA-JA. Jamás.

Tu cuerpo ya sabe que llega.

Con las manifestaciones debe sentirse igual.

Siéntete como si ya lo estuvieras viviendo (pero sin actuar falsota)

Aquí viene mi ejemplo favorito:

Es como cuando ya te depositaron pero aún no te llega la notificación.

Algo en ti dice:

“Hoy sí caen los millones, yo lo siento.”

Caminas diferente.

Brillas diferente.

Hasta se te antoja pagar el café de alguien más.

Esa vibra es manifestar desde la certeza.

No tienes que fingir, ni decir frases que no sientes…

Solo conectar con la versión futura de ti que ya lo logró.

El ritual de las tres preguntas (simple, pero poderosísimo)

Cuando vayas a pedir algo al universo, pregúntate:

1. ¿Lo deseo desde el amor o desde la carencia?

Si lo pides porque te sientes incompleta → frena.

Si lo pides porque quieres expandirte → dale.

2. ¿Cómo se sentiría tenerlo hoy?

Conéctate con esa emoción: tranquilidad, emoción, certeza.

3. ¿Estoy dispuesta a soltar el cómo?

La certeza NO necesita controlar los detalles.

Tú solo marcas la intención.

El universo hace la logística.

El ejemplo cotidiano más poderoso

Piensa en ese momento donde dices:

“Me voy a arreglar porque sé que hoy algo bueno pasa.”

No sabes quién te va a hablar, qué oportunidad llega, o qué milagro se mueve…

Pero tú ya te peinaste, te perfumaste, te pusiste tus cuarzos y te dijiste:

“Hoy vibro como la mujer que ya recibe buenas noticias.”

Y BOOM.

Ese día SIEMPRE pasa algo.

Eso es certeza.

Eso es alineación.

Eso es magnetismo.

El universo no responde a tus palabras… responde a tu energía

Puedes decir mil veces:

“Soy abundante”,

pero si por dentro estás “modo tía en el grupo de WhatsApp mandando cadenas de preocupación”,

pues… no hay mucha alineación ahí.

La certeza es silenciosa.

Sutil.

Profunda.

Y muy femenina.

Es una energía que el universo no puede ignorar.

Tu mantra final

“Lo que deseo ya existe.

Lo que vibro, atraigo.

Lo que siento, acelera.

Y lo que suelto… llega.”


Comparte este artículo con tu mejor amiga manifestadora para que también aprenda a manifestar como una diosa.

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